¿Quién diseñó las calles que caminas a las seis de la tarde?
Una madre que hace tres trasbordos para llevar a su hija al pediatra y luego ir al trabajo. Una mujer que calcula la ruta más iluminada, no la más corta, para volver a casa de noche. Estas no son excepciones: son patrones de movilidad que los sistemas de transporte tradicionales casi nunca contemplaron, porque fueron pensados principalmente para el desplazamiento lineal de ida y vuelta al empleo, un modelo que históricamente ha representado la experiencia masculina.
Lo que revela mirar la movilidad con perspectiva de género
Las mujeres suelen realizar trayectos encadenados —trabajo, cuidados, compras, escuela— que las redes de transporte rara vez facilitan. También dependen más del transporte público y caminan trayectos más cortos pero más frecuentes, a menudo cargando objetos o acompañando a otras personas. Entender esto cambia por completo qué se considera "eficiente" en una ciudad.
- Movilidad del cuidado: trayectos múltiples y combinados que las estadísticas convencionales invisibilizan.
- Percepción de seguridad: la iluminación, la visibilidad y la presencia de otras personas condicionan las rutas elegidas.
- Accesibilidad real: paradas, frecuencias y diseño de estaciones pensados para cuerpos diversos y cargas cotidianas.
- Datos desagregados: sin información por género, las políticas públicas repiten los mismos sesgos.
Una ciudad más justa se construye observando quién se mueve y cómo
Si trabajas en planificación urbana, investigación o política pública, este enfoque puede transformar tus próximos proyectos.
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